"Va de trucos" Como realizar una limpieza ocular correcta a nuestros perros

En el “Va de trucos”  de esta semana nos vamos a centrar en la limpieza de ojos de nuestros perros. 

Soy consciente de que todavía no hemos acabado con las entregas de  “Entendiendo el lenguaje canino”, pero consideré necesario hacer un pequeña pausa para que no os resultara aburrido. La semana próxima continuaremos con ellos, de momento para todos aquellos que os los hayáis perdido o los queráis leer de nuevo os dejo los enlaces: parte I, parte II, parte III, parte IV, parte V, parte VI.

La limpieza de ojos debe formar parte del ritual de aseo diario de nuestros perros. No solamente para eliminar las legañas mañaneras, sino también porque los ojos se encuentran continuamente expuestos a arenas, partículas, polvo, microorganismos, etc que pueden provocar una infección o daño importante.

Limpiar los ojos de un perro puede resultar muy sencillo a priori, no obstante, debemos tener en cuenta unas cuantas cuestiones para que el procedimiento se realice de la forma más correcta posible. 

Las pautas para realizar una correcta limpieza ocular son las siguientes:

1. Crear un ambiente tranquilo: Antes de comenzar con la limpieza ocular debemos procurar que nuestro perro esté lo más tranquilo posible, pues de lo contrario el proceso puede hacerse muy complicado o incluso podemos acabar lastimándolo en un mal movimiento. En este sentido es importante escoger una habitación tranquila o aquella en la que más le guste estar a nuestro peludo y estar un tiempo a solas con él ofreciéndole mimos y caricias. Una vez nuestro pequeño se encuentre tranquilo es el momento de avanzar hacía el segundo paso.

2. Lavar nuestras manos: Antes de comenzar el proceso de limpieza de los globos oculares de nuestro perro debemos limpiar con esmero nuestras propias manos, pues de lo contrario supondrán una fuente de contaminación importante. 

3. Inspección: Este paso es fundamental para descartar cualquier patología ocular en nuestros perros. No debe ser un proceso que nos lleve demasiado tiempo porque al fin y al cabo la realizaremos diariamente pero tampoco podemos obviarlo. Se trata de una inspección rápida del globo ocular, la carúncula lagrimal y los párpados. Durante este proceso nos fijaremos en el color de la lagrima y de las secreciones, en el enrojecimiento y en la hinchazón. Podemos además palpar suavemente el contorno ocular para descartar patología de la glándula lagrimal. Para realizar correctamente este paso es importante conocer los síntomas y signos de un patología muy frecuente como es la conjuntivitis. Para aquellos que no lo tengáis claro os remito a este post que publiqué hace un tiempo.

4. Colocar el material necesario a mano: Para el lavado diario de los ojos de nuestros perros utilizaremos gasas estériles y suero fisiológico en monodosis. Seguramente muchos estaréis pensando que tanto da utilizar gasas como algodón, pero no, no da igual. El algodón puede dejar restos durante la limpieza que acabarán en el ojo del perro, de modo que es fundamental no utilizar algodón. En cuanto al suero, os recomiendo en monodosis porque no contiene conservantes y además evita que los reutilicemos de un perro a otro transmitiendo posibles infecciones entre ellos. En el mercado existen soluciones oculares especificamente diseñadas para la limpieza ocular diaria de los perros, podéis decantaros por estas soluciones si lo deseáis, no obstante creo que lo mejor es el suero fisiológico así como lo más económico.

5. Comenzar con la limpieza externa: El primer paso de lo que es ya la limpieza propiamente dicha debe comenzar con la limpieza externa. Para ello emparemos la gasa en suero y realizando un leve presión limpiaremos el contorno del ojo así como los párpados con los ojos cerrados. En esta etapa es importante hablarle cariñosamente y continuar acariciándolo para facilitar el siguiente paso. En las razas de hocico corto, las lágrimas y legañas suelen meterse entre los pliegues de la piel, con lo cual debemos realizar en este paso también una limpieza profunda de esta zona. 

6. Limpieza interna: Si nuestro pequeño está tranquilo podemos continuar con este paso. En esta ocasión abriremos con el dedo pulgar e índice el ojo, separando lo máximo posible los párpados para tener la máxima superficie ocular al descubierto. En ese momento, dejaremos caer unas cuantas gotas de suero, dejando que se derramen por su cara. De este modo realizaremos una limpieza segura del ojo. El suero que quede en la región lagrimal lo secaremos al finalizar con la gasa. Cuando consideremos que el ojo está limpio repetiremos el mismo proceso con el otro ojo.

7. Recompensar a nuestro perro: Para finalizar el proceso es importante darle un premio a nuestro perro para crear un refuerzo positivo, de modo que en las sucesivas ocasiones resulte mucho más sencillo y menos traumático para él.

Espero que el “Va de trucos” de esta semana os haya resultado de utilidad. Y como siempre si vosotros utilizáis otros métodos todos estaríamos encantados de conocerlos.

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