Prepara a tu perro para la llegada del bebé a casa

Por todos es sabido lo beneficio que es para los niños crecer al lado de un perro, no obstante, cuando el recién nacido llega por primera vez a casa se deben  seguir unos pasos fundamentales para que se establece una relación estrecha entre el perro y el bebé.

Es muy lógico que los padres primerizos tengan miedo de que ocurra algún problema, pero debemos saber que siempre que nuestro perro sea equilibrado y responda a las ordenes básicas no debería haber nunca ningún problema. Además, podemos aumentar aún más la seguridad cumpliendo una serie de sencillas normas, que serán las que os explique a continuación. 

1. Mientras el bebé y la mamá permanecen en el hospital tras el nacimiento.

En este punto es muy importante no dejar al perro solo en casa, pues a nuestra llegada podría estar demasiado estresado. Lo ideal sería recurrir a familiares con los que haya convivido ya alguna vez o a cuidadores a domicilio. Lo fundamental es que el perro no sienta que hay algo que está cambiando.

El siguiente paso fundamental es mostrarle una manta, toalla o pijama que tenga el olor del bebé. Pero debemos mostrárselo de tal forma que asocie el olor del bebé con experiencias agradables, es decir con juegos, premios... De forma resumida, buscaremos algún juego con la toalla y lo recompensaremos con chucherías.

Por último en esta etapa, es conveniente llevar al perro a una peluquería canina en la que le den un buen baño y le corten las uñas para evitar que pueda arañar sin querer al bebé. Además, si hace mucho del último chequeo sería ideal realizar una analítica general para asegurarnos que el perro está completamente sano.

2. Llegada a casa del bebé y el primer contacto. 

Los perros presentan de forma natural interés por el nuevo miembro de la familia, de modo que debemos permitirle que se acerque a él y lo conozca. Siempre bajo nuestra supervisión y con el bebé en nuestros brazos. En este momento es muy importante que nos encontremos muy muy relajados para evitar transmitir nuestro temor al perro.

Algo que jamás debemos hacer es reñirle al perro por querer conocer al bebé porque este es el modo en que el perro relaciona al bebé con algo negativo.

Cuando en el primer contacto el perro reacciona oliendo y lamiendo de forma calmada al bebé debemos premiarle con caricias y palabras de confort.

Este primer contacto no debe durar tampoco demasiado pues el proceso debe ser de forma gradual. 

3. Siguientes contactos y convivencia. 

Tras el primer contacto debemos seguir actuando del mismo modo, pudiendo en cada ocasión prolongar el tiempo de contacto. 

La forma de actuar del perro en cada contacto nos establecerá el momento en que ya están preparados para estar juntos por tiempos indefinidos y sin preocupación, o si por el contrario en algún momento hay que volver al paso anterior.

Es muy importante prestar atención primero al perro con saludos y cariños y luego al bebé para que no se ponga celoso. Además una técnica muy útil es jugar con el perro ante la presencia del bebé, nunca sin él, pues así asociará al bebé con las mejores experiencias.

Si algún día recibimos visitas, es importante dejarles claro que primero hay que atender al perro, saludarlo, jugar un par de pelotas con él y darle alguna chuchería. Es fundamental que el perro se siga sintiendo el príncipe de la casa.

Según el niño vaya creciendo es importante enseñarle a este como tratar al perro, para que no le haga daño, pues los niños de 2-3 años no saben controlar si fuerza adecuadamente.

Siguiendo todos estos consejos podéis estar más que seguros de que la relación entre el niño y el perro será estupenda. El perro se convertirá así en el mejor amigo de vuestro hijo así como en su fiel protector.

Recordad que cada niño debería tener dos cosas: un perro y una madre que le deje tener uno.